“You’ve been my favourite for a long time” (Fuiste mi favorito por mucho tiempo)

No se trata sólo de un recuerdo; se trata de la manera en que alguien entra en tu vida y parece quedarse, incluso cuando sabes que no es para siempre.

Sus gestos, su risa, la forma en que llenaba un espacio vacío, se imprimen en la memoria como si hubieran estado allí siempre. La memoria no sigue los relojes: un minuto juntos puede sentirse eterno y meses de distancia pueden comprimirse en un instante.

Stitch and fall (Cosido y caído)

Esa sensación de haber sido parte de algo que luego se deshace es extraña y hermosa al mismo tiempo. Los recuerdos no se pierden; se reorganizan.

The faces rearranged (Los rostros reorganizados)

Y de repente lo familiar se vuelve extraño. Cada mirada, cada conversación, cada silencio, se queda latiendo en un lugar secreto donde nadie más puede llegar.

La música de Fontaines D.C. refleja eso mejor que cualquier palabra. Sus guitarras crudas, la batería que late con fuerza, y la voz que parece querer atravesar la piel, hacen que los recuerdos revivan en todo su nervio y vulnerabilidad.

Did you know I could claim the dreamer from the dream? Make you feel everything you’ve never even seen (¿Sabías que podía reclamar al soñador del sueño? Hacerte sentir todo lo que nunca habías visto).

Así es la memoria de un favorito: te sacude, te hace sentir lo que nunca antes imaginaste, incluso cuando ya no está.

Hay instantes que se sienten absurdos y luminosos a la vez.

“Well, look who’s just the newest clown” (Bueno, mira quién es el nuevo payaso)

Y piensas en cómo la vida sigue, en cómo nuevas personas ocupan lugares que antes estaban llenos de alguien que fue tan importante.

Pero la huella queda:

“All the pieces last forever” (Todos los fragmentos duran para siempre).

Cada gesto, cada risa, cada discusión, cada momento compartido, sigue latiendo en tu memoria, y la música de la banda se convierte en un vehículo para sentirlo otra vez.

“You’ve been my favourite for a long time” (Fuiste mi favorito por mucho tiempo)

Esa frase no es nostalgia vacía; es un testimonio de intensidad.

La crudeza de Fontaines D.C., su manera de romper con lo conocido, de golpear con la voz y los instrumentos, refleja exactamente lo que significa tener a alguien que cambia tu vida y luego desaparecer.

Y en ese espacio donde la memoria se mezcla con la música, sientes que lo vivido no se pierde, que la intensidad de un vínculo, aunque sea efímero, deja huella para siempre.

No hay condición, no es un final triste, ni es un final feliz, solo es un final, y eso basta

 

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