Time will be a healer: un lugar donde el éxito no significa nada
Glen Hansard murió dejando una de las obras más honestas del folk contemporáneo, y “Time Will Be a Healer” adquiere una resonancia distinta. Una Sonografía de Ilse Vallejo.
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Glen Hansard murió dejando una de las obras más honestas del folk contemporáneo, y “Time Will Be a Healer” adquiere una resonancia distinta. Una Sonografía de Ilse Vallejo.
Quizá ahí reside la mayor inteligencia de “A 1000 Times” de Hamilton Leithauser y Rostam. Está producida para que el oyente experimente el mismo fenómeno que describe la letra: avanzar sin salir del mismo lugar. Una Sonografía de Ilse Vallejo.
“Nunca salí a buscar ‘Well Organised’ el algoritmo hizo algo por mí. No insistió con los éxitos de siempre ni con recomendaciones previsibles. Me puso enfrente una de esas joyas sonoras”, Ilse Vallejo en su nueva Sonografía.
“Home”, de Balming Tiger, entiende que el viaje no ocurre entre dos ciudades, sino entre la persona que un día decidió marcharse y la que, mucho tiempo después, encuentra el valor para regresar. Una Sonografía de Ilse Vallejo.
“Aged Eyes” Alfa Mist con Kaya Thomas -Dyke habita ese espacio extraño donde el tiempo ya pasó y, aún así, ciertas preguntas siguen esperando respuesta. Una Sonografía de Ilse Vallejo.
Quizá la salvación nunca estuvo en las grandes metas, sino en aprender a sostenerle la mirada a lo diminuto. Ilse Vallejo desarrolla la idea a partir de “Love Around the World” de Pale Jay.
“Love in the Dark” de Adele propone algo mucho más inquietante: a veces el amor sigue ahí. Lo que desaparece es la posibilidad. Una Sonografía de Ilse Vallejo.
Porque el mundo todavía fabrica prejuicios más rápido de lo que fabrica empatía. Porque todavía olvidamos que alguna vez todos llegamos aquí iguales. De eso habla “7 Seconds” de Youssou N’Dour y Neneh Cherry. Una Sonografía de Ilse Vallejo.
A Cenicienta nunca la destruyó la medianoche; la destruyó todo lo que sintió después del baile. “Cinderella” de Model/Actriz tiene exactamente esa energía. Una Sonografía de Ilse Vallejo.
La mayoría de las canciones románticas prometen eternidad. Leonard Cohen hizo algo mucho más perturbador con “Dance Me to the End of Love”: escribir sobre el amor como último gesto de dignidad antes de que llegue la oscuridad definitiva.