Hay algo inquietante en descubrir que una canción de hace cuarenta años entiende perfectamente una vida que todavía no existía cuando fue escrita.

Eso fue lo que pensé después de ver “Hang the DJ”, el episodio de Black Mirror disponible en Netflix. Frank y Amy viven dentro de un sistema que decide con quién deben salir, cuánto tiempo durará cada relación y cuándo tienen que terminar. Todo está medido. Todo parece tener un propósito. El sistema les promete que, si siguen las reglas, encontrarán a la persona correcta.

Pero Frank y Amy se encuentran y algo no encaja.

Se gustan más de lo que deberían.

Intentan obedecer, se separan, vuelven a buscarse y terminan haciendo algo que el sistema no contempla: rebelarse. Entonces descubrimos que todo lo que vimos era una simulación. Su historia se ha repetido mil veces y, en 998 ocasiones, ambos han elegido enfrentarse al sistema. El resultado real es un 99.8 % de compatibilidad.

Y justo cuando salen de esa simulación aparece “Panic” de The Smiths.

Ahí fue cuando la canción me cayó de otra manera.

“Panic on the streets of London”
(Pánico en las calles de Londres)

Morrissey no entra hablando de amor. Entra hablando de una ciudad alterada, de una sensación de desorden que después lleva a otros lugares. Y entonces pregunta:

“Could life ever be sane again?”
(¿Podrá la vida volver a ser sensata?)

Esa frase me parece fundamental porque “Panic” no es simplemente una canción sobre estar harto. Es una canción sobre sentir que algo alrededor de ti dejó de tener sentido y preguntarte cuándo volverás a reconocer tu propia vida.

Y lo maravilloso es que la música no suena así.

La guitarra de Johnny Marr es brillante, rápida, contagiosa. Tiene ese sonido de jangle pop que se volvió una de las características de The Smiths. Andy Rourke aporta un bajo extraordinario y Mike Joyce sostiene la canción con una batería que mantiene todo en movimiento. Morrissey, por encima, canta con esa mezcla tan suya de ironía, incomodidad y dramatismo.

Ahí aparece una de las grandes virtudes de The Smiths: hacer que una canción pueda sonar luminosa mientras habla de algo bastante oscuro.

La banda, formada en Manchester por Morrissey, Johnny Marr, Andy Rourke y Mike Joyce, se convirtió en una referencia fundamental del indie británico. Su música suele situarse entre el indie rock, el rock alternativo y el jangle pop, con una identidad muy marcada por las guitarras de Marr y las letras de Morrissey.

“Panic” es probablemente uno de los mejores ejemplos de esa combinación.

Y entonces llega la frase que parece explicar toda la canción:

“Burn down the disco / Hang the blessed DJ”

(Quemen la discoteca / Cuelguen al bendito DJ)

La frase es exagerada, sí, pero debajo de ella hay algo mucho más interesante. Morrissey no está simplemente diciendo que odia al DJ. Lo que realmente le molesta aparece después:

“Because the music that they constantly play / It says nothing to me about my life”

(Porque la música que ponen constantemente / no dice nada sobre mi vida)

Ahí está la radiografía.

La canción habla de escuchar algo que debería acompañarte y descubrir que no te representa en absoluto. De sentir que alguien más eligió la banda sonora de un mundo en el que tú no te reconoces.

Y ahí “Panic” se encuentra con “Hang the DJ”.

Frank y Amy también viven dentro de una realidad que alguien más diseñó. El sistema decide quién les conviene, cuánto tiempo pueden estar juntos y cuándo deben marcharse. Les ofrece una vida perfectamente organizada, pero no necesariamente una vida que ellos hayan elegido.

Por eso el “Hang the DJ” de la canción encaja tan bien al final del episodio. El DJ deja de ser solamente quien controla la música. Se convierte en una imagen de todo aquello que pretende decidir por nosotros.

Y eso es lo que hace que una canción de 1986 parezca tan cercana a una historia de Black Mirror. The Smiths hablaba de una música que no tenía nada que decir sobre la vida de quien la escuchaba. Décadas después, “Hang the DJ” muestra un mundo donde un sistema decide incluso con quién deberías compartir esa vida.

No creo que “Panic” haya predicho los algoritmos. Sería demasiado fácil decirlo.

Lo interesante es otra cosa.

La tecnología cambió, pero esa incomodidad no.

Seguimos preguntándonos quién está eligiendo por nosotros, qué parte de nuestra vida realmente nos pertenece y qué ocurre cuando aquello que debería hacernos felices simplemente no se siente nuestro.

Y quizá por eso el final de “Hang the DJ” resulta tan bonito sin necesidad de convertirlo en una historia cursi de amor. Frank y Amy no demuestran que estaban destinados el uno al otro porque una máquina lo diga.

Lo demuestran porque, una y otra vez, eligieron rebelarse juntos.

Y mientras lo hacen, The Smiths canta sobre una música que no dice nada de su vida.

Por una vez, ellos sí encontraron una canción que dice exactamente lo que necesitaban escuchar.

 

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