Hay canciones que nacen de una inspiración. Otras, de una ruptura.  “Fox On The Run” nació de una rebelión.

En 1974, Sweet era una de las bandas más exitosas de Gran Bretaña: “Block Buster!” había llegado al número uno y “Hell Raiser”, “The Ballroom Blitz” y “Teenage Rampage” habían alcanzado el segundo puesto. Vistos desde afuera, estaban viviendo el sueño.

Desde adentro, comenzaban a sentir que ese sueño pertenecía a otros:  Mike Chapman y Nicky Chinn escribían sus grandes éxitos y no estaban en el grupo; Phil Wainman los producía.

Andy Scott, el vocalista, recuerda que Chapman y Chinn intentaron ofrecerles canciones que ya no representaban lo que querían ser. Sweet quería otra cosa. Más fuerza. Más guitarras. Algo parecido a lo que ellos mismos llamaban sus “canciones de marcha alemanas”.

Y entonces apareció una posibilidad. “Fox On The Run” ya existía. Había sido incluida en Desolation Boulevard y RCA estaba convencida de que escondía un sencillo enorme. Pero aquella primera versión había sido producida por Wainman con un sonido, en palabras de Scott, “al estilo de una banda en directo”.

Decidieron grabarla a escondidas.

“Una semana después estábamos en el estudio de Ian Gillan, donde nadie nos conocía; mantener todo en secreto era vital”, recuerda Scott.

Una banda famosa entrando en un estudio donde nadie la conocía para grabar clandestinamente su propia canción. No estaban escondiéndose de sus fanáticos. Se estaban escondiendo de las personas de las que querían independizarse.

Un detalle curioso: hasta la letra conservaba las imperfecciones de aquella urgencia. Aunque la composición aparece acreditada a toda la banda, Scott asegura que la idea fue suya y que hablaba de una groupie. Pero ni siquiera habían terminado adecuadamente la letra cuando llegó el momento de grabarla.

“Esas letras las escribimos a toda prisa en el pub antes de grabar la canción para el álbum, por eso le faltaba la estrofa final”.

Prometieron corregirla cuando volvieran a grabarla. Nunca lo hicieron. Algunas imperfecciones sobreviven precisamente porque nadie tuvo tiempo de corregirlas. Scott asumió por primera vez el papel de productor. Quería transformar aquella canción de álbum en algo más sensual, inmediato y adecuado para la radio.

Entonces ocurrió otro pequeño accidente.

El resto de Sweet estaba en el pub mientras Scott permanecía trabajando en el estudio. Solo, añadió aquel sintetizador pulsante que abre la canción y decidió recuperarlo también al final. Terminó convirtiéndose en una de las huellas digitales de “Fox On The Run”.

La disquera no esperó. Lanzó precipitadamente aquella nueva versión sin avisar siquiera a Chapman y Chinn, sus tradicionales compositores quienes, cuando se enteraron, tomaron un avión desde Estados Unidos y regresaron a Inglaterra. Ya no había mucho que hacer.

Sweet había demostrado que podía ser Sweet sin que alguien más decidiera cómo debía sonar Sweet.

“Fox On The Run” se convirtió en un enorme éxito internacional y la banda continuó trabajando con mayor independencia. La versionaron Girlschool, Sweet Savage, Red Hot Chili Peppers e incluso Scorpions en alemán.

Unos 40 años después, el zorro volvió a correr. En 2016, “The Ballroom Blitz” apareció en Suicide Squad. Poco después, “Fox On The Run” fue utilizada en un tráiler de “Guardians of the Galaxy Vol. 2”

Y una canción nacida en los setenta volvió repentinamente al presente. El efecto fue extraordinario: las ventas digitales se dispararon y “Fox On The Run” alcanzó el número uno de la lista Top 40 de canciones de rock de iTunes en Estados Unidos.

Quizá ésa sea la parte más hermosa de la historia. La letra que escribieron apresuradamente en un pub nunca recibió aquella estrofa que le faltaba. La grabación que hicieron en secreto para escapar del control de otros tampoco necesitó ser perfeccionada.

Sweet tardó una semana en rebelarse, unos minutos en añadir aquel sintetizador y más de cuarenta años en descubrir que “Fox On The Run” todavía tenía una última carrera pendiente. La canción quedó incompleta. La historia, evidentemente, todavía no.

 

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