“Because the Night” llega como llegan las cosas que no obedecen a su autor original. Bruce Springsteen la compone a finales de los setenta, en pleno encierro creativo, mientras trabaja en el álbum Darkness on the Edge of Town.
Tiene la música, tiene la noche, tiene el deseo contenido, pero no encuentra la voz adecuada. La canción se le resiste. No encaja en su ética de contención, en esa masculinidad que avanza con los dientes apretados. Entonces ocurre algo poco común: Springsteen la suelta. No la termina. La deja ir. Patti Smith la recoge.
Ahí empezó otra cosa.
Patti es una de mis artistas favoritas porque nunca ha escrito para gustar sino para decir. A ella la entiendo mejor cuando la leo. Incluso cuando canta, está escribiendo. “Because the Night” pasa por su cuerpo y cambia de idioma emocional. La noche deja de ser escenario y se vuelve necesidad. Ya no hay distancia narrativa: hay piel.
“Take me now, baby, here as I am”
(Llévame ahora, nena, aquí tal como soy)
Así abre. El amor no espera una versión corregida. No promete después. Es ahora o no es.
“Try to understand the way I feel”
(Intenta entender la manera en que me siento)
Esta línea no pide empatía automática. Marca una frontera. Sentir no basta; entender cuesta. Amar también implica traducción.
“Love is a banquet on which we feed”
(El amor es un banquete del que nos alimentamos)
Patti baja el amor del cielo y lo pone sobre la mesa. El amor nutre, pero también se acaba si no se comparte. No es idea: es consumo mutuo.
“When two become one”
(Cuando dos se vuelven uno)
Volverse uno implica perder bordes, asumir riesgo, aceptar la confusión. La fusión no es cómoda.
“Have I doubt when I’m alone”
(Dudo cuando estoy sola)
Esta frase sostiene toda la canción. El amor no elimina la duda. La ilumina. La soledad no desaparece; aprende a hablar.
Y entonces la declaración que lo ordena todo:
“Because the night belongs to lovers”
(Porque la noche pertenece a los amantes)
No dice “para siempre”. Dice “la noche”. Un tiempo breve, intenso, sin vigilancia. El amor ocurre ahí porque no soporta la luz del día.
Por eso esta canción necesitó a ambos. Springsteen puso la estructura, la electricidad, el pulso que avanza. Patti puso la carne, la grieta, la voz que no se disculpa por desear. Él construyó la casa. Ella decidió vivir dentro.
Yo vuelvo a “Because the Night” como vuelvo a Patti Smith: no para escucharla de fondo, sino para leerla despacio. Porque algunas canciones no se cantan. Se entienden. Y esta, cuando se entiende, ya no te suelta.
