Nadie quería grabarla.

“Don’t You (Forget About Me)” fue escrita por Steve Schiff y Keith Forsey para la película “The Breakfast Club” de 1985. Ambos se inspiraron en una escena en la que un introvertido y bully de la escuela entablan amistad sin que nadie los vea.

La película cuenta la historia de cinco adolescentes de diferentes grupos sociales de la escuela secundaria que cumplen un castigo un sábado bajo la supervisión de su autoritario subdirector.

Simple Minds inicialmente rechazó grabarla ya que sentían que solo debían grabar su propio material. Su guitarrista, Charlie Burchill , dijo que sentían que no les convenía porque tenían la ilusión de ser “ultramodernos”.

Su mánager, Bruce Findlay, creía que tendría éxito en Estados Unidos. Organizó una proyección privada de “The Breakfast Club” para hacerles cambiar de opinión, pero aun así se negaron.

“Nos importan un bledo los adolescentes estadounidenses”, dijo el vocalista Jim Kerr y se volvieron a negar.

La canción se le ofreció entonces a Bryan Ferry de Roxy Music, quien la rechazó porque estaba trabajando en su álbum Boys and Girls (1985).

El sello discográfico, A&M , sugirió a Corey Hart , quien tenía un éxito en ese momento con ” Sunglasses at Night “, pero Forsey no creía que fuera el cantante adecuado. El colaborador frecuente de Forsey, Billy Idol, también la rechazó.

Pero habría un detalle: a la pareja de Kerr, Chrissie Hynde de The Pretenders, le gustó la canción y lo animó a grabarla. Simple Minds accedió a intentarlo después de pasar unos días con Forsey y hacerse amigos.

Pero habría una rabieta extra de Simple Minds.

Simple Minds quería usar su canción “Alive and Kicking” en la película, pero “Don’t You (Forget About Me)” estaba escrita en el guion y era la única opción, algo que la banda no entendía.

“Éramos jóvenes, un poco malcriados, inseguros. Nos encantaba lo que hacíamos y pensábamos: ‘Un momento, nos quieren porque nos quieren porque escribimos estas canciones, ¿pero quieren que toquemos su canción?’ Ni siquiera estábamos dispuestos a escuchar al principio.

Y claro, después se explicó, pero la canción estaba escrita según el guion y cada vez que intentaban adaptarla, sonaba peor, porque decían: ‘Suena demasiado a Simple Minds’, y nos enfurecíamos. ‘¡Cómo se atreven a plagiarnos y encima intentar vendernos una idea!’”, narró Kerr años después.

La canción fue un éxito total y catapultó al grupo.

Detalle curioso: la coda “la-la-la-la” se insertó como un marcador de posición porque ni Keith Forsey ni Jim Kerr pudieron pensar en palabras que tuvieran sentido.

Kerr planeaba escribir una letra real y grabarla al día siguiente, pero cuando escucharon la canción, quedó claro que la sección “la-la” era un éxito y debía quedarse tal cual.

¿Moraleja 1? Simple pero poderosa: a veces lo que menos se quiere hacer, lo que no encaja con el ego, es precisamente lo que puede cambiar tu destino.

Al final, abrirse a lo inesperado, atender miradas distintas y ceder el control puede conducir mucho más lejos de lo que uno había imaginado.

¿Moraleja 2? Hazle caso a tu pareja.

 

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