Durante 22 horas del 18 de agosto de 1977, Stephen Biko fue interrogado en la Sala de Policía 619 del Edificio Sanlam, en Puerto Elizabeth, Sudáfrica; con torturas y palizas que le provocaron estado de coma.

Dos días después, fue llevado a la comisaría de Walmer, en la misma ciudad, donde, inconsciente, fue encadenado a la reja de una ventana durante otras 24 horas. En esa condición recibió otra herida en el cráneo.  El 11 de septiembre, 25 días después, fue trasladado mil 110 kilómetros desnudo en la parte trasera de una  camioneta hasta una prisión de Pretoria, murió al día siguiente.

La policía dijo que su muerte se debió a una huelga de hambre.

La autopsia reveló múltiples contusiones, abrasiones y una hemorragia cerebral por lesiones masivas en el cráneo. Biko era señalado como culpable de la protesta de estudiantes de Soweto, que había sido reprimida el 16 de junio de 1976 y habían muerto 500 personas. Ya había sido detenido varias ocasiones, pero Soweto fue el parteaguas.

Stephen Biko, junto con Nelson Mandela, fue el rostro de la lucha negra sudafricana. Su lucha era contra el apartheid, esa política de segregación racial que se mantuvo en Sudáfrica y Namibia hasta 1992 y en Rodesia hasta 1979. El apartheid consistía en lugares especiales para ciertos grupos raciales, el poder estaba en manos exclusivas de la raza blanca.

Biko había creado el Movimiento de Conciencia Negra. El concepto “negro” era, para él, inclusivo de toda persona oprimida.

“Si somos libres en el corazón, no habrá cadenas hechas por el hombre con fuerza suficiente para sujetarnos”, fue una de las frases del sudafricano que murió sin ver culminada su lucha.

La fuerza de las ideas del activista y su muerte llegó a Peter Gabriel, quien conoció la noticia por los medios de comunicación. Grabó “Biko” como parte de su tercer álbum homónimo de 1980.

El ex vocalista de Génesis, quien ya había mostrado interés por los ritmos africanos, escribió una canción de 7:22 minutos en la que el ritmo hipnótico de las percusiones crece a la par de coros que desafían todo olvido. La melodía, que describe detalles de la muerte de Biko, termina con voces que se cantaron en el funeral del personaje.

“Biko“ llegó al número de las listas inglesas y las ganancias fueron donadas por Peter Gabriel al Movimiento de Conciencia Negra. La canción fue prohibida, irónicamente, en Sudáfrica por considerarse “perjudicial para la seguridad del Estado”. La canción caminaría sola y se volvería emblema de la lucha anti-apartheid.

“Yihla Moja (ven espíritu) el hombre está muerto, Yihla Moja (ven espíritu) el hombre está muerto, puedes apagar una vela, pero no puede apagar el fuego. Una vez que la llama empieza a encenderse, el viento la elevará; Biko, por Biko”, señala la letra.

En 2021, la canción renace. Peter Gabriel la ha relanzado en un coro mundial para pedir ayuda a través de la plataforma “Peace Through Music”, los recursos se destinarán para comunidades marginadas.

A sus 71 años, el inglés hace un coro y grupo mundial: The Cape Town Ensemble, Pyramid Lake Paiute Tribe, Meshell Ndegeocello, Taiko Project, Silkroad´s Yo-Yo Ma, Tushar Lall,  Dynamic Music Collective, Silkroad, Angelique Kidjo, Cristina Pato y  Jason Tamba que une a  Estados Unidos, India, Francia, Reino Unido, España y el Congo. La conmemoración es emotiva en medio de la pandemia.

Los rostros se han vuelto una elegía desde la sonrisa, la música es ahora más sublime por el mundo que une sus rostros, su indumentaria, sus ideas. Hay más sonrisas, aunque el sueño no ha terminado pues el rechazo al otro es parte natural de la mirada primigenia.

“Biko” ha vivido 41 años, 11 más que la chispa que encendió la vida de 30 años de Stephen Biko. El fuego se mantiene intacto… somos por nuestras diferencias, somos nada cuando las rechazamos.   La llama se enciende mientras seamos viento que la eleva.

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