“Cry” no es una canción triste: es una escena del crimen. Aquí no hay metáforas bonitas ni promesas rotas con violines de fondo. Hay una relación que sigue viva sólo por costumbre y alguien que llora porque el otro ya no sabe cómo irse.

La frase cae seca, sin adorno: “It’s making you cry” (Te está haciendo llorar).

No dice, me duele verte así. Dice esto pasa. El amor como hecho violento, no como poema. Nadie pide perdón. Nadie se explica. El daño ocurre y basta.

Esta canción habla de quedarse cuando ya no queda nada digno que ofrecer. De dormir al lado de alguien sabiendo que tu presencia pesa más que tu ausencia. De ser consciente del dolor ajeno y aun así elegir la comodidad del cuerpo caliente, la rutina compartida, el miedo a la intemperie emocional.

“When you feel like you’re alone”  (Cuando te sientes sola).

No cuando estás sola. Cuando te sientes así aún con alguien respirando al lado. Esa línea resume relaciones enteras. El abandono no siempre llega con una puerta cerrándose; a veces llega con silencio, con gestos mínimos, con amor administrado.

Greg Gonzalez no canta: expone. Su voz no busca redención. Suena a alguien que sabe que lastima y ya no lucha contra esa verdad. “Cry” no intenta salvar a nadie, porque entiende algo que pocas canciones se atreven a aceptar: hay vínculos que sobreviven incluso cuando hacen daño, porque romperlos exige un coraje que no siempre se tiene.

“You don’t wanna say goodbye” (No quieres decir adiós).

No porque aún ames, sino porque despedirse implica aceptar que fallaste. Que no supiste cuidar. Que no alcanzaste.

La música camina lento, como quien evita despertar a alguien que duerme después de llorar. No hay clímax, no hay escape. La canción avanza igual que una relación desgastada: por inercia. Cada nota sostiene una verdad incómoda: el amor también puede convertirse en un lugar donde uno aprende a soportar.

“Cry” es para quien ha amado desde la asimetría. Para quien dio más de lo que recibió. Para quien recibió más de lo que podía devolver. No ofrece consuelo ni moraleja. Sólo deja una pregunta que flota en el aire:

¿Cuántas lágrimas hacen falta para aceptar que quedarse también puede ser una forma de crueldad?

“Cry” no promete amor eterno ni cuidado. Lo único que garantiza es daño. No como amenaza, sino como certeza.

Hay relaciones que no saben hacer otra cosa más que doler, y personas que, aún conscientes de eso, se quedan. Esta canción termina donde muchas historias empiezan a romperse: en el momento en que alguien entiende que seguir ahí significa lastimar, y aun así no se va. No por maldad. Por incapacidad. Por miedo. Por costumbre. “Cry” no te pide que llores: te avisa que, si te quedas, eso es lo único que va a pasar.

 

 

Comentarios

Comentarios