Después de la ruptura sentimental que me había sucedido meses atrás, decidí refugiarme, los años me demostrarían que sería fugaz, en un grupo de amigos que un fin de semana decidieron llenarlo de mezcal aderezado con un pueblo colonial.

Quedan algunas fotos de esa reunión que a las 15:00 horas nos encontró acalorados en un bar donde el dueño comenzó a presumirnos una gran mezcla de sabores del mezcal. Comenzamos la degustación y a la mitad de todo, uno de mis amigos me miró fijamente.

“Quieres un cigarro?”, me preguntó.

Le dije que sí, a pesar de que, del grupo de amigos, era con quien menos tenía relación. Apenas un par de coberturas juntos como reporteros, algún intercambio de datos y nada más. Juntos atravesamos la calle y fue directo.

“Sé lo que te está pasando porque fue lo mismo que me pasó a mí”, dijo.

“Creo que hay mucha diferencia entre lo que nos sucedió”, respondí de la forma más respetuosa.

“No hablo de detalles, en realidad esos no tienen importancia. Lo que sí fue lo mismo fue creer en escenarios que nuestra propia mente creó. Nuestras parejas estaban caminando por senderos seguros y nuestras fantasías nos hicieron creer que nuestro escenario mental era real. Nadie tiene la culpa, pero no vimos las señales”, explicó.

La anécdota, que jamás olvidaré porque se ha convertido un mantra propio al ver la realidad, llegó de la mano de “John Wayne” de Cigarettes After Sex, la banda de indie rock estadounidense de Texas formada en 2008 y que pertenece a su primer álbum homónimo.

La canción llegó de la mejor forma en el que la música nos elige: de manera fantasma en una lista de música.

“John Wayne” es una reflexión sobre un amor joven, en la que el personaje principal trata de descubrir cómo expresar sus sentimientos románticos, sugiere que el narrador ha tomado el papel de héroe haciendo todo por llamar la atención.

Al final se da cuenta de que es absurdo intentar asumir ciertos papeles… otro escenario mental roto por la realidad. La canción, que no fue sencillo, fue la única escrita en tercera persona y está dedicada al tecladista Phillip Tubbs, quien atravesaba una situación parecida.

Greg González, el vocalista, explicó que el amor básicamente hace que el mundo gire y nos afecta profundamente… aunque se puede abaratar si se usa de manera incorrecta y casual.

“Entras en el amor y vas a salir lastimado en algún momento, así son las cosas. Pero si admitir que la persona vale la pena, que vale la pena el dolor, vale la pena el problema y no importa porque solo la quieres, y cualquier cosa que venga después de eso. Es llegar al otro lado. Realmente creo en eso”, explicó.

“Le espera un corazón roto si todo ha sido una fe ciega”, consiga la canción, “Siempre se ha sentido engañado contando todos sus secretos”.

La fe alimenta lo invisible, lamentamos no haber dado el último beso antes de que seamos el truco más cruel que nuestra mente jugó con nosotros. Tuvimos que estar locos.

 

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