“Landslide” empieza donde casi nadie quiere mirar: en el instante exacto en el que aceptas que algo que amas ya no puede quedarse contigo. No hay drama exagerado ni reproches. Hay una verdad dicha en voz baja. Fleetwood Mac, a través de Stevie Nicks, escribió una canción que no exige explicaciones; exige conciencia.
“I took my love, I took it down” (Tomé mi amor y lo llevé hacia abajo); no se trata de una caída accidental, sino de una decisión. Amar también implica saber cuándo soltar. A veces no es falta de amor, es exceso de honestidad. “Landslide” habla de ese momento incómodo donde entiendes que sostener algo por miedo termina rompiéndote primero a ti.
“Well, I’ve been afraid of changing ’cause I built my life around you” (He tenido miedo de cambiar porque construí mi vida alrededor de ti); esa frase desnuda una verdad que atraviesa relaciones, amistades y promesas personales. Muchas veces no amamos sólo a la persona, amamos la estructura que levantamos a su alrededor. El miedo no siempre es a perder al otro; suele ser a reconstruirse sin él.
La canción no culpa ni señala. Observa. Y en esa observación cabe algo profundamente humano: la gratitud. Porque hay personas que no llegan para quedarse, llegan para acomodarte. Te mueven del lugar cómodo, te empujan al carril correcto, aunque el golpe duela. No son errores ni pérdidas inútiles. Son movimientos necesarios.
“Can I handle the seasons of my life?” (¿Puedo manejar las estaciones de mi vida?); la pregunta queda suspendida, sin urgencia. La vida no avanza en línea recta; avanza por etapas. Hay vínculos que pertenecen a una estación específica y forzarlos a durar más, sólo rompe su sentido. Entender eso cambia la forma de despedirse.
“I’m getting older too” (Yo también estoy creciendo); no hay tristeza en esa afirmación, hay madurez. Crecer implica aceptar que no todo lo que amas debe permanecer. Implica agradecer sin aferrarse. Honrar lo que fue sin intentar convertirlo en algo que ya no es.
“Landslide” también es una carta de agradecimiento silenciosa. Gracias a quienes llegaron como llegaron, con lo que pudieron dar. Gracias a quienes fueron amor, refugio, compañía o espejo. Gracias incluso a quienes no supieron quedarse. Porque no todo lo que no funciona es un fracaso; a veces es una lección envuelta en cariño.
Aceptar lo que no es también es un acto de amor. En las relaciones románticas, en las amistades, en esos vínculos que parecían eternos. Hay gente que cumple su ciclo contigo y eso no les quita valor. Al contrario, los coloca exactamente donde debían estar.
Fleetwood Mac no escribió una canción sobre perder. Escribió una canción sobre crecer, agradecer y seguir caminando con el corazón intacto. “Landslide” no duele porque algo termine; duele porque te obliga a avanzar. Y avanzar, aunque mueva el suelo, siempre vale la pena.
