Hay un momento que casi todos reconocemos, aunque nadie lo nombre: llevas semanas, meses, incluso años con alguien. Las risas salen fáciles. El tiempo no pesa. Te acostumbras a su forma de mirar, a sus silencios, a ese futuro pequeño que no se dice, pero se siente posible. Y entonces, un día cualquiera, sin discusión previa, sin traición evidente, llega la frase más devastadora porque no tiene villano: no eres tú, soy yo. No puedo. No estoy listo. Tengo cosas que resolver.
“Liability” de Lorde vive exactamente en ese instante. No en el abandono espectacular, sino en el abandono educado. En ese adiós que viene envuelto en cuidado, pero igual te deja sangrando.
Cuando canta “They say, ‘You’re a little much for me’” (Dicen: ‘Eres un poco demasiado para mí’), no habla de exceso teatral. Habla de lo que pasa cuando alguien se acerca lo suficiente como para ver tu profundidad… y decide que no quiere bucear. Ser “demasiado” no es fallar. Es incomodar a quien no sabe quedarse.
Lo más cruel no es que se vayan. Es que se vayan diciendo que te quieren. Que te miren con ternura mientras se retiran. Que te expliquen que el problema no es el vínculo, sino su incapacidad para sostenerlo. Y tú te quedas ahí, repasando cada gesto pasado, preguntándote en qué momento tu presencia empezó a sentirse como peso.
Por eso el verso “They’re gonna watch me disappear into the sun” (Van a verme desaparecer en el sol) no suena dramático. Suena resignado. Nadie desaparece de golpe cuando lo dejan así. Uno se va borrando. Baja el volumen. Aprende a no pedir tanto. A no ilusionarse tan rápido. A no mostrar todo.
Y entonces llega la línea más triste de la canción, disfrazada de calma: “So I guess I’ll go home into the arms of the girl that I love” (Supongo que volveré a casa, a los brazos de la chica que amo).
Volver a uno mismo no es victoria. Es refugio forzado. Es elegir la soledad porque el amor se volvió un terreno inestable. Es pensar que, si cada vez que te abres alguien se va, cerrarte puede ser una forma de cuidado.
“Liability” duele porque no habla desde el rencor, sino desde la aceptación cansada. Desde ese punto en el que ya no reclamas explicaciones porque sabes que no las hay. Hay gente que te ama hasta donde puede. Y hay profundidades que no todos están dispuestos a habitar.
A muchos nos ha pasado. Conectar. Creer. Y al final escuchar que todo fue real… pero no suficiente como para quedarse. Esta canción no intenta consolarte. Se sienta a tu lado mientras recoges lo que quedó de ti después de que alguien decidió que no podía sostenerte.
Al final, lo que deja “Liability” no es la sensación de haber sido rechazado, sino algo más silencioso y más difícil de nombrar: la duda de si algún día alguien podrá quedarse sin sentir que tiene que huir de nosotros. Porque cuando te dicen que no es culpa tuya, pero se van igual, algo se quiebra por dentro. Empiezas a amar con cuidado. A medir tus palabras. A reducirte un poco para no volver a ser “demasiado”.
Y aun así, sigues sintiendo. Sigues esperando. Sigues creyendo, aunque sea en voz baja.
Tal vez crecer no sea aprender a no necesitar a nadie, sino aceptar que habrá personas que solo podrán amarnos hasta cierto punto. Que su límite no define nuestro valor, pero sí deja marcas. Y que retirarse a tiempo, como hace Lorde en esta canción, no siempre es frialdad: a veces es la única forma de no perderse del todo.
“Liability” no promete que alguien vuelva. No dice que el dolor pase rápido. Solo deja una verdad incómoda y profundamente humana: incluso cuando nos eligen por un tiempo, no todos saben quedarse. Y aprender a vivir con eso sin endurecer el corazón puede ser el acto más valiente de todos.
