El deseo llega sin anuncio.

Es una urgencia que no pide permiso sino espacio. Todo parece acelerarse: las miradas son más largas de lo necesario, los silencios se cargan de intención, la cercanía es convertida en lenguaje.

No hay futuro en ese instante, sólo una intensidad que reclama ser vivida antes de desvanecerse. El tiempo, lejos de ser aliado, es una presión constante, cada segundo sabe que no le pertenecemos.

Las caricias son, sin saberlo, la conciencia de lo efímero. No hay promesas, sólo presencia; no hay certezas, sólo la necesidad de estar. Cada gesto es más nítido por la prisa y más profundo por la imposibilidad de repetirse.

Y en esa urgencia, el cuerpo aprende lo que la razón no alcanzaba: que a veces el ahora es todo lo que existe.

Y que el tiempo jamás es suficiente.

Es “Not Enough Time” de INXS que habla de la urgencia y desesperación del deseo. Fue lanzada como el tercer sencillo de su octavo álbum de estudio, Welcome to Wherever You Are de 1992.  La canción fue escrita por Andrew Farriss y Michael Hutchence.

No es una balada de amor, la voz de Hutchence habla de urgencia y, más que una simple declaración, es una reflexión sobre el tiempo limitado para amar y ser correspondido.

Nunca hay suficiente tiempo para el seco, el deseo y eso significa fragilidad en su condición finita.

“In our fight against the end
Making love we are immortal
We are the last two left on earth
And I was lost for words
In your arms
Attempting to make sense of
My aching heart
If I could just be everything
And everyone to you

“Not enough time for all
That I want for you
Not enough time for every kiss
Not enough time for all my love
Not enough time for every touch

“Not enough time for all
That I want for you
Not enough time for every kiss
And every touch and all the nights
I wanna be inside you”

(En nuestra lucha contra el final,
haciendo el amor somos inmortales.
Somos los dos últimos sobre la Tierra,
y me quedé sin palabras
en tus brazos,
intentando darle sentido
a mi corazón dolorido.
Si tan solo pudiera ser todo
y todos para ti.

No hay tiempo suficiente para todo
lo que quiero para ti.
No hay tiempo suficiente para cada beso,
no hay tiempo suficiente para todo mi amor,
no hay tiempo suficiente para cada caricia.

No hay tiempo suficiente para todo
lo que quiero para ti.
No hay tiempo suficiente para cada beso,
para cada caricia y todas las noches
en las que quiero estar dentro de ti)

Después, lo que queda no es el recuerdo completo, sino fragmentos que insisten: una forma de mirar, un ritmo compartido, una complicidad que ya no encuentra dónde habitar.

Y entonces el tiempo, que antes apremiaba, ahora se extiende con una calma que pesa. Lo que vivimos se vuelve irrecuperable no por distancia, sino por transformación: ya no somos quienes éramos en ese instante.

La conexión no desaparece; se desplaza, se vuelve memoria, y en ese tránsito deja una huella silenciosa. Una que no exige ser revivida, pero tampoco permite ser olvidada.

 

Comentarios

Comentarios