El compositor Tony Asher recuerda cómo solía estar en restaurantes con Brian Wilson y de repente entraba una chica joven, y el cerebro de Beach Boys casi se derretía. Se le humedecían los ojos y se quedaba mirándola.
“Oh, vaya, es tan hermosa. ¿No te parece?, decía el líder de la banda de Los Ángeles.
The Beach Boys tenían éxito pero no como ellos querían. Durante la década de 1960, la banda lanzó al menos un álbum al año y alcanzó la fama con éxitos como “Surfin’ USA” y “Surfin’ Safari”.
Sin embargo, en 1966, el líder Brian Wilson tomó el control total, creando lo que él denominó un álbum en solitario: Pet Sounds. Al encargarse casi por completo de la producción y la composición, incorporó una amplia gama de géneros, desde la música clásica y el jazz hasta la vanguardia y el doo-wop.
“Wouldn´t be nice” es la canción que abre y expresa la obsesión, en años cuando las parejas se casaban jóvenes, de la inocencia ser demasiado joven para casarse, pero soñar con ese futuro juntos.
“Experimentamos la sensación de ser demasiado jóvenes para tener lo que el resto del mundo consideraría una relación seria con una chica, pero a la vez deseábamos que nos tomaran en serio.
“Era autobiográfica desde la perspectiva de ambos. Escribíamos sobre lo que conocíamos y habíamos vivido”, detalló Asher, quien la compuso con él cantante.
La canción, en la que Mike Love escribió algunos versos, habla de vivir ese adorado presente antes de culminar en los sueños de futuro.
Brian Wilson no era una persona fácil.
“Fue un gran placer hacer música con él, pero cualquier otra relación con Brian era una verdadera lata. El estilo de vida de Brian me resultaba repugnante.
“Por ejemplo, por cada cuatro horas que pasábamos componiendo canciones, teníamos unas 48 horas de conversaciones tontas sobre algún libro estúpido que acababa de leer. O se pasaba horas hablando de chicas… de sus sentimientos por esta o aquella… era simplemente vergonzoso”, recuerda Asher.
Más allá de todo, la canción quedó grabada desde su inocencia y fantasía de un futuro con la persona amada.
Todos hemos pasado por ello. Un espacio propio donde todo aún es posible porque nada ha sido probado del todo.
Ahí, en esa edad suspendida, el amor no está limitado por la experiencia ni por el fracaso; se construye desde la imaginación, desde lo que se desea que sea y no desde lo que ya ha demostrado ser.
Es una forma de libertad: la de creer sin reservas, la de proyectar futuros sin el peso de lo vivido. Poco a poco, lo posible se estrecha, y lo que antes era un campo abierto se convierte en un mapa marcado por límites.
Entonces uno entiende que aquella etapa no era ignorancia, sino una forma distinta de habitar el mundo: una en la que todavía no sabíamos hasta dónde podía doler.
