La conocí como fotógrafa del periódico Reforma.

A pesar de que su lugar de trabajo estaba del otro lado de la entidad, a veces nos tocaban juntos algunas coberturas. En los traslados a los puntos donde trabajaríamos le llamó la atención la música que escuchaba y eso llevó a tener charlas bastante amenas y didácticas con ella.

Pienso que no tuvimos más de 10 coberturas juntos, pero sí había charlas diarias por el famoso “Messenger” de Hotmail para seguir hablando de solistas y grupos. Había un detalle importante: las plataformas de streaming no estaban tan desarrolladas como ahora.

Así que ¿cómo compartir música?

Ella ideo la forma: descargaba las canciones como archivos de MP3 (aunque algunos ya los tenía) y me los enviaba por correo. Era muy agradable abrir mi buzón y ver por lo menos 3 o 4 correos con 10 archivos adjuntos con música nueva.

Así llegó a mis oídos Feist, Broken Social Scene, Gogol Bordello, Peter Bjorn and John, Manic Street Preachers, entre otros; y Arcade Fire con una canción que me sigue gustando “No Cars Go”.

Fue escrita por Win Butler y Régine Chassagne en los primeros años de Arcade Fire y apareció originalmente en su EP debut de 2003. En esa versión ya estaba el concepto central, pero era más cruda y minimalista.

Cuatro años después, la banda decidió regrabarla para Neon Bible (2007), transformándola en una pieza mucho más expansiva, con arreglos orquestales, percusiones marciales y un crescendo coral.

El baterista Jeremy Gara explicó por qué decidieron actualizarla.

“Empezamos a grabar el álbum. Teníamos un nuevo estudio y todo este equipo nuevo, así que necesitábamos empezar con algo que nos resultara fácil de tocar para poder acostumbrarnos a todo lo demás. ‘No Cars Go’ había cambiado mucho durante la gira con respecto a cómo la grabamos originalmente.

“La versión del EP está bien, pero es un desastre, y la versión con la que habíamos estado de gira era mucho más una canción de rock directa. Así que siempre se hablaba de rehacerla. Y ahora que teníamos más presupuesto, queríamos grabarla con los arreglos de cuerda que Regine siempre había imaginado”, relató.

La canción es extraordinaria.

La frase repetida “Between the click of the light / And the start of the dream” (Entre el clic de la luz y el inicio del sueño)  sugiere un estado liminal: ese instante entre la realidad y la imaginación.

La canción describe un lugar al que no llega el mundo moderno, sin coches, sin ruido urbano. Es, en esencia, una utopía emocional, un refugio fuera del sistema. La invitación está abierta siempre.

Y quizá por eso esa canción se quedó conmigo.

No solo por lo que dice, sino por cómo llegó: en archivos adjuntos, en correos que hoy parecerían imposibles, en una época donde compartir música implicaba tiempo, intención y una especie de complicidad silenciosa.

Ella no solo me recomendaba canciones, me abría puertas. Y entre esas puertas, “No Cars Go” se convirtió en algo más: en un lugar al que uno puede volver desde la imaginación que la música provoca.

Todo parecía más simple. Hoy todo es más complejo… pero estoy seguro que hay lugares que aún nos esperan.

 

Comentarios

Comentarios