Hay una crueldad particular en el anhelo emocional: no nace de la ignorancia, sino de la conciencia absoluta.

Uno sabe perfectamente cuando alguien ya no mira igual, cuando la distancia comenzó mucho antes del silencio, cuando las respuestas se vuelven pequeñas porque el afecto también empezó a reducirse. Y, aun así, el corazón insiste en quedarse.

Esa es quizá la parte más humillante del amor: comprender la realidad con total claridad y aun así desear que ocurra el milagro imposible de ser elegido. Porque el anhelo no siempre es esperanza; muchas veces es simplemente negación sofisticada.

 Es seguir observando una puerta cerrada esperando escuchar pasos del otro lado, aunque en el fondo ya sepamos que la casa está vacía.

Hay personas que no nos aman lo suficiente para quedarse, pero sí lo suficiente para dejarnos confundidos, suspendidos en una especie de limbo emocional donde nada termina por completo y, justamente por eso, nunca deja de doler.

Pero… pero es real y es verdad.

Es parte del anhelo contenido en “Show me How” de Men I Trust.

“Show Me How” es una de las canciones más emblemáticas de la banda canadiense Men I Trust

Fue lanzada el 28 de febrero de 2018 como sencillo, antes de integrarse al álbum Oncle Jazz de 2019. La canción fue escrita por los tres miembros principales del grupo: Emmanuelle Proulx, Jessy Caron y Dragos Chiriac.

El tema se volvió un fenómeno dentro del dream pop e indie electrónico por su sonido minimalista y melancólico: bajos suaves, guitarras con mucho reverb, sintetizadores etéreos y la voz casi susurrada de Emma Proulx.

La canción gira, precisamente, alrededor del anhelo emocional, la vulnerabilidad y el amor no correspondido. Frases reflejan el deseo de entender a alguien emocionalmente distante.

  1. “Show me how
    I’m turning around, I’m having visions of you
    But then I understand
    The friend I’m dreaming of is far away”

(Muéstrame cómo
Estoy dando vueltas, tengo visiones de ti
Pero entonces entiendo
Que la persona con la que sueño está muy lejos)

La realidad rara vez beneficia a quien siente más. Esa es otra verdad brutal que casi nadie quiere aceptar. Nos enseñaron que la honestidad emocional tenía recompensa, que amar profundamente nos volvía dignos de permanencia, pero la vida parece operar bajo reglas mucho más frías.

A veces gana quien se va primero, quien siente menos, quien logra desprenderse sin mirar atrás. Y mientras tanto, quien ama de verdad se queda negociando consigo mismo, repasando conversaciones antiguas como si pudiera encontrar una frase capaz de alterar el desenlace.

Lo más devastador no es perder a alguien; es descubrir que el mundo sigue funcionando exactamente igual después de que una persona destruye algo dentro de ti.  El dolor propio jamás detiene la maquinaria del mundo.

 

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