I

La revista llamó mi atención: se llamaba “La Invasión de la Ola Inglesa” y tenía en la portada a mi grupo favorito, The Beatles; la compré inmediatamente y me dirigí a la oficina de mi padre para leerla. En la secundaria yo salía de la escuela a las 13:30 y él a las 15:00 horas, así que lo esperaba en su lugar de trabajo mientras comía algo o, en este caso, leía la revista.

Ya conocía a la Santísima Trinidad del Rock: The Beatles, The Rolling Stones y The Who, solo que a estos últimos no los había oído. Sería hasta un año después, gracias al programa “Studio 54” de Jaime Almeida que dedicó dos horas al grupo inglés; “Tommy Can You Hear Me?” voló mi cabeza y fue la primera vez que escuché el término rock opera.

Una pequeña tienda de mi ciudad tenía el único casete de The Who llamado Who´s Better Who´s Best una recopilación que apenas hacía justicia a los ingleses. Junto con mi padre comenzamos a recorrer puestos de música, tianguis, tiendas. Nada. Me tenía que conformar con esa cinta.

Fue hasta la preparatoria que pude conseguir dos discos compactos: Tommy y Who´s Next. Recuerdo mucho “The Song is Over” por su nostalgia.  Ambos me fascinaron, aunque mi mente estaba en el hard rock y el heavy metal y The Who, a pesar de que lo ponía algunas veces, se guardó durante años.

II

The Who se me reveló como una epifanía en un viaje de regreso de Europa. Me negaba a ver alguna película en la pantalla colocada en la parte trasera del asiento delantero y decidí buscar algún documental. Apareció “Quadrophenia: Can You See the Real Me?”, de la British Broadscasting Corporation (BBC). Un día después de llegar de vacaciones compré la segunda ópera rock del grupo. Regresé a consumir todo lo que pudiera del grupo.

Supe entonces de Lifehouse, el proyecto frustrado de Pete Townshend que hubiera sido la tercera ópera rock: un mundo que colapsa, humanos sostenidos por tubos de ensayo con contenidos insulsos y los héroes eran aquellos que mantenían al rock como una fuerza primitiva escondida. Solo el rock podría liberar a la humanidad mediante un nirvana catalizador y que cada uno encontrara esa “nota única”.

Nadie entendió el proyecto y fue desechado, en su lugar se lanzó Who´s Next y “The Song is Over” regresó a mí. La canción iba a ser originalmente la última canción de Lifehouse después de aquel “nirvana” con el público. Yo veía la letra en dos partes: las ansías de libertad por un cambio inminente y por las transcendentales citas de “Pure and Easy” en sus compases finales.

“(La canción) ofrece una mezcla de tristeza y melancolía, pero al mismo tiempo posee un sentido álgido”, explicó Townshend sobre ella.

III

La canción ha ganado respeto en mi repertorio personal por esa mezcla de decir que todo ha terminado y el sentido de continuar con libertad en la voz de Roger Daltrey. La dualidad es clara: “La canción ha terminado, está todo detrás de mi/Yo canto mis canciones a espacios abiertos”.

Hace apenas unas semanas llegó a mis manos “Flashback” una novela escrita por el académico Manuel Garduño, quien describe a un protagonista que cuenta su historia de vida, cómo la enriquece mediante su relación con varias mujeres, su esposa, su socia, su musa y su primer amor. Me llamó la atención que, para leerla, es necesario poner ciertas piezas musicales sugeridas.

Sin estropear algún final de la obra del académico, en la última parte retoma “The Song is Over” y por momentos la música que nuestros oídos crean supera a las letras y viceversa. Es la fuerza de la música y la letra juntas, la eterna comunión.

IV

The song is over, la noticia la recibí un viernes por la noche, It’s all behind me, y fue declarar finalmente que todo había terminado, I should have known it, de hecho, ya lo sabía en sus pequeñas traiciones personales. Our love is over, la traición devasta más que la mentira.  She was the first song I ever sang, se sabe que la mente tiene trucos muy crueles, But it stopped as soon as it began, y para ello el tiempo es algo relativo. I’m left with only tears, y un poco de coraje mezclado con un poco de comedia personal por lo reflejado en cavernas, I must remember, ante todo saber quiénes somos, Even if it takes a million years, somos una eternidad y una posibilidad siempre.

Searching for a one note, pure and easy
Playing so free, like a breath rippling by.

 

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