“We both lie silently still
In the dead of the night”(Ambos permanecemos acostados, inmóviles y en silencio,
en plena oscuridad de la noche)
Luego de 18 años de no haber estado juntos, ambos yacían apenas desnudos en la cama, él se acercó y comenzó a acariciarle el rostro, recordaba cada centímetro de él. Alcanzó a decirle “Eres muy bonita”. Ella sonrió.
“Although we both lie close together
We feel miles apart inside”(Aunque estamos acostados muy cerca el uno del otro,
por dentro sentimos que nos separan kilómetros)
Cinco días antes de separarse para siempre. Él había dicho una frase: cada 2 años somos personas diferentes en lo físico y nuestras personalidades cambian. En realidad, estamos rodeados de extraños que los une la nostalgia y recuerdos seleccionados de manera aleatoria por nuestra mente. Debemos hacer algo siempre: abrazar a las personas que queremos, no podemos saber cuándo será la última vez.
“And I know that you’d be here right now
If I could have let you know somehow I guess”(Y sé que estarías aquí ahora mismo
si de algún modo hubiera podido hacértelo saber, supongo)
Al salir de su casa, esa mañana, luego de pasar una noche juntos luego de 18 años, la canción comenzó a sonar en su cabeza: “Every Rose Has Its Thorn” de la banda Poison. Una canción que ya había merecido una reflexión por escrito 4 años antes. No sabía que en ese momento era casi premonitoria.
Bret Michaels, cantante de la banda, escribió la canción en respuesta a una relación amorosa fallida con su novia, Tracy Lewis.
Después de tocar en un bar en Dallas, Texas; Michaels llamó a Lewis a su departamento de Los Ángeles y escuchó la voz de un hombre de fondo. Al día siguiente, llevó su guitarra acústica a una lavandería y escribió la canción allí mismo.
“Recuerdo usar un teléfono público para llamar a esta chica con la que estaba saliendo. Estábamos de gira, de gira y mi relación se estaba desmoronando. Todavía tengo el bloc de notas amarillo Lo escribí. Hay, como, un millón de versos que luego edité “, explicó Michaels en Rolling Stone el 10 de junio de 2010.
“I know I could have saved a love that night
If I’d known what to say
Instead of makin’ love
We both made our separate ways”(Sé que podría haber salvado nuestro amor aquella noche,
si hubiera sabido qué decir.
En lugar de hacer el amor,
cada uno tomó su propio camino)
La historia entre ambos, 19 años después, terminó 111 días después de aquella noche. Él siempre supo que decir y salvar, Ella supo que decir a alguien más.
“The wound heals, but the scar, that scar remains”
(La herida sana, pero la cicatriz, esa cicatriz permanece)
La traición no siempre llega haciendo ruido. A veces entra en silencio, disfrazada de una conversación cualquiera, de palabras escritas para otros y deja la existencia de nosotros.
Él no necesitó demasiadas explicaciones cuando finalmente lo entendió; quizá porque hay verdades que, una vez vistas, vuelven inútiles todas las preguntas.
Entonces comprendió también la canción: algunas rosas conservan durante años el perfume de lo que fueron, pero eso no significa que hayan perdido las espinas.
Y aquella historia, que había sobrevivido casi dos décadas a la distancia, al tiempo y a otras vidas, terminó precisamente por aquello que parecía imposible después de tantos años: descubrir que mientras uno intentaba salvarlos, el otro ya estaba aprendiendo a despedirse en otra parte.
