La residencia que habitaron José Ramón López Beltrán y su esposa Carolyn Adams sirvió para evidenciar un doble conflicto de intereses del hijo del Presidente, negocios vulgares, delitos confesos y una inconmensurable torpeza que los auto crucifica, los clavos son cortesía de Los López.

El pasado 27 de enero, Latinus y la organización Mexicanos contra la Corrupción evidenciaron que José Ramón ha ocupado una casa con su pareja al norte de Houston, Estados Unidos, con un valor comercial cercano al millón de dólares, propiedad de un directivo de Baker Hughes, una de las compañías con las que el gobierno mexicano tiene contratos por 115 millones de pesos.

Con un escándalo de ese tipo, el primer clavo fue cortesía de Octavio Romero Oropeza, director de Petróleos Mexicanos (Pemex), quien mostró estadísticas el miércoles 9 de febrero que comprueban que la petrolera ha prosperado con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Pemex ya reconoció que entre 2019 y 2021 sí han incrementado los contratos que se tienen con Baker Hughes: pasaron de 66 millones a 343 millones de dólares, según una investigación periodística de Peniley Ramírez. Han sido manejadas como ampliaciones en los servicios.

El clavo más punzante corrió irónicamente a cargo del Presidente de México quien, después de 16 días de ataques constantes a Carlos Loret de Mola, cometió delitos en cadena nacional al evidencia el supuesto sueldo del conductor y periodista.

Si la información es errónea es un mentiroso consumado, si es correcta, el tabasqueño violó el Artículo 16 de la Constitución, el 69 del Código Fiscal de la Federación, el 6 de la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados y el 142 de la Ley de Instituciones de Crédito.

Con la liberación de Ovidio Guzmán perdió el Estado, con la casa de su hijo el control de sí: la residencia que habitaron José Ramón López Beltrán y su esposa Carolyn Adams sirvió para evidenciar un doble conflicto de intereses, negocios, delitos confesos y una inconmensurable torpeza que auto crucifica a Los López.

Por su ira ante lo evidenciado, López Obrador dio otro golpe a su gobierno cuando, enredado en sus palabras, solicitó una “pausa” al Gobierno de España por considerar que han saqueado a México y observan al país como un terreno de conquista. El exabrupto costó una pequeña crisis diplomática.

El Presidente de México se ha olvidado de su investidura, de las leyes y de la realidad que lo rodea, este lunes volvió a arremeter contra Loret de Mola, ignora las leyes de transparencia que obligan a servidores públicos a informar de su sueldo pero no a unidades económicas privadas.

Con desdén y coraje aseguró que el Space de Twitter organizado por la cuenta Sociedad Civil rompió récord mundial de asistentes con 64 mil conectados simultáneamente y por lo menos un millón de personas lo ha escuchado.  La rabia presidencial los calificó de “bots”

El hijo del Presidente lanzó el fin de semana otro clavo más para Los López:

Con 17 días a cuestas de escándalo, José Ramón López Beltrán y su esposa, Carolyn Adams, por fin reaccionaron sobre su residencia en Houston, al emitir anoche dos comunicados sin precisar el posible conflicto de interés con la empresa Baker Hughes

El hijo del Presidente aseguró en un escrito de un párrafo que sus ingresos provienen de servicios de asesoría legal en la empresa “KEI Partners”, dedicada a la remodelación de interiores, y que no tiene injerencia con el Gobierno mexicano.

Sin embargo, López Beltrán no aparece registrado como abogado en el portal del State Bar of Texas, requisito obligado para ejercer y, además, KEI Partners tiene una página web con escasa información. Errores que nulifican su respuesta.

Pero su respuesta evidenció otro conflicto de intereses:

KEI Partners fue registrado en octubre de 2018, un mes y medio antes de que comenzara el sexenio de AMLO, siendo sus ejecutivos principales Iván y Erika Chávez, hijos de Daniel Chávez, dueño de Vidanta y designado por López Obrador como “supervisor honorífico” de la construcción del Tren Maya. Algo que ya reconoció su padre.

No solo ello: el “jefe” de José Ramón donó 2 mil hectáreas al Gobierno de Sonora, encabezado por Alfonso Durazo, ex integrante del gabinete de López Obrador, quien, para variar,  minimizó todo y atacó de nuevo a Loret de Mola.

“Hay quienes dicen que no son periodistas, sí son periodistas, nada más que golpeadores, mercenarios, vendidos, alquilados, es una historia que se repite, cada vez que se busca una transformación, el conservadurismo corrupto, inmoral, se lanza contra quienes buscan la transformación”, dijo.

Con la liberación de Ovidio Guzmán, López Obrador perdió el control del Estado, con la casa de su hijo, el tabasqueño perdió el control de sí. El país se encuentra en manos de un hombre furioso e ignorante del marco legal.

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