Por primera vez en la historia, el Gobierno del Estado de México inició año sin un presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados mexiquense. La votación del paquete fiscal se ha convertido en un tema político que supera el interés por la disposición correcta de los recursos.

De un lado esta la propuesta de Alfredo del Mazo, Gobernador del Estado de México, de 307 mil 983 millones de pesos que, en realidad, representa una disminución en términos reales del 1.8, respecto al año anterior… más un endeudamiento de 13 mil 500 millones de pesos a un plazo de 25 años.

Del Mazo continúa con la “tradición” de crecer la deuda pública del gobierno estatal que comenzó Arturo Montiel: durante la administración actual, la deuda de la entidad ha crecido un 10.59 por ciento en su gestión, actualmente es de 42 mil 332 millones de pesos al tercer trimestre del 2020.

Y Del Mazo quiere más, cándidamente, en pleno año electoral.

Del otro lado, los diputados de la 60 Legislatura calaron el Artículo 61 fracción 30 de la Constitución Política del Estado de México, al no aprobar el presupuesto enviado por el Ejecutivo Estatal.

En caso de no ponerse de acuerdo, el 31 de enero el Paquete Fiscal propuesto por el ejecutivo simplemente se aprobaría sin modificación alguna; detalla la constitución mexiquense. Al final, Del Mazo podría obtener lo que propuso sin problema alguno.

La discusión por el presupuesto entrampado del Estado de México ya llegó al nivel federal: las secretarías de Hacienda y Gobernación han llamado a legisladores mexiquenses para que definan, y en su caso ajusten, el Paquete Fiscal 2021.

Maurilio Hernández, Presidente de la Junta de Coordinación Política de la 65 legislatura, señaló que pidió un “Plan B” de presupuesto que solo llegó con sinónimos y la palabra deuda solo se cambió por “recursos extraordinarios”.

No llegó un plan B pero sí una respuesta por whatsapp de Rodrigo Jarque Lira, titular de Finanzas, en el que pedía endeudar a la entidad 6 mil 750 millones este año y, el resto solo si es necesario.

¿Por qué el partido del Movimiento Regeneración Nacional no ha ejercido su mayoría en el congreso y decirle simplemente “no” a la propuesta de Del Mazo y escuchado al Gobierno Federal afín?

Hay varias explicaciones: a diferencia del Congreso de la Unión, donde Morena ha mostrado el poder de la mayoría, en la entidad el partido de la autodeminada Cuarta Transformación ha preferido negociar con el Ejecutivo Estatal, quien a su vez se ha mostrado afín a Andrés Manuel López Obrador.

“Del Mazo se ha acercado a Morena porque no quiere que le den… sino que no le quiten”, dijo una fuente al interior de Gubernatura.

Esto se observa en que la 60 Legislatura ha aceptado los montos de contratación de deuda de Del Mazo anteriormente: en tres años, se han autorizado permisos para seguir endeudando a la entidad hasta por 20 mil 100 millones de pesos.

En el Estado de México los legisladores de Morena son una mezcla de morenistas, priistas, panistas y ex de otros partidos. El Ejecutivo y el Legislativo mexiquenses buscan monedas de cambio políticas.

El Paquete Fiscal 2021 sin duda será aprobado, el poder Legislativo de la entidad no, al replegarse a la discusión legislativa y ceder a su inocencia política.

¿La oposición legislativa? No existe, el PAN es un ente muerto en el Estado de México y el PRI ha perdido todo el colmillo político que lo caracteriza; su fracción piensa solo en reelegir nombres que aterrorizan al voto, están empeñados en ser los mismos para lo mismo, en todos los aspectos.

Los diputados mexiquenses no legislan solos: están raptados por grupos y personajes políticos; además de los tres ámbitos de gobierno que les rodean. Su poca fuerza, además del nulo conocimiento de los trabajos legislativos, nace en que no decretan, ceden en la esperanza de ganar algo.

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