Había dudas sobre si Freddie Mercury podría.

El cantante de Queen había sido diagnosticado de sida los primeros meses de 1987. La banda, integrada además por Brian May, John Deacon  y Roger Taylor, lo sabía pero no se había hecho público. Freddie decidió mantenerlo en secreto.

Con la enfermedad a cuestas, el cantante y sus compañeros habían grabado “The Miracle”, el decimotercer álbum de la agrupación inglesa, sobre el cual pesaban los rumores del estado de salud del vocalista. Fue el último disco con una foto de todos en la portada… y el primero sin una gira promocional.

Mientras los medicamentos eran ingresados a la mansión de Freddie en total secretismo y el avance de la enfermedad ya era notorio, Queen ingresó de nuevo al estudio para grabar su último álbum con el cantante vivo: “Innuendo”. El disco se grabó entre marzo de 1989 y noviembre de 1990 entre Suiza e Inglaterra.

“Al final del disco la enfermedad se mostró con toda su dureza. A veces Freddie era incapaz de verbalizar lo que quería expresar. (…) Él había llegado a un punto en el que no podía expresarse con palabras.

“Freddie sufría dolores, pero podía disfrutar de lo que más le gustaba hacer. A veces eso solo duraba un par de horas, porque se cansaba mucho. Sin embargo, durante ese par de horas, lo daba todo. Cuando no podía tenerse en pie, solía apoyarse en una mesita y se bebía un vaso de vodka y decía: ‘Cantaré hasta que me desangre’ “, narró el guitarrista Brian May sobre aquellas sesiones.

Las canciones comenzaron a fluir “Innuendo”, “I´m Going Slighty Mad”, “These are The Days of Our Lives” y una escrita por May para Freddie, cuando ya se sabía que le quedaban pocos meses de vida: “The Show Must Go On”; con el final cerca,  el espectáculo debía continuar.

Ante el nivel de esfuerzo vocal que exigía la canción, May acordó con Taylor que este último pudiera grabar los falsetes, las notas más altas y agudas. Otra idea era que, ante la debilidad de Freddie, se grabaran las pistas por separado y solo llegara al estudio a grabar y descansara.

Cuando Mercury llegó al estudio escuchó a su compañero.

“Fred, no sé si esto será posible cantarlo”, expresó May.

 Él bebió un buen trago de vodka y fue tajante:

“I´ll fucking do it, darling (Yo lo hare, querido)”, fue la respuesta.

La canción fue grabada en una sola toma.

La letra de “The Show Must Go On” está llena de metáforas y la voz de Freddie Mercury es una confluencia de la muerte que vendría y el desafío de vivir. La música es retadora y  solemne, el canto hace honor a la personalidad de “La Reina” Mercury: augusto.

“Pronto estaré girando en la esquina ahora;  afuera está amaneciendo, pero dentro, en la oscuridad, estoy deseando ser libre. Mi alma está pintada como las alas de las mariposas, los cuentos de hadas de ayer, crecen pero jamás mueren, puedo volar, amigos. El espectáculo debe continuar”, dice la letra de la canción final de “Innuendo”, que se lanzaría el 4 de febrero de 1991.

Con un video con los mejores momentos de la banda, “The Show Must Go On” sería lanzado el 14 de octubre de 1991. El 22 de noviembre, Freddie Mercury confirmó que tenía sida. Murió dos días después, a los 45 años.

“No espero llegar a viejo. Realmente, no me importa. No tengo ninguna aspiración de vivir hasta los setenta, sería muy aburrido”, dijo en una ocasión Mercury.

En la pantomima de vivir, bien vale la pena sangrar por ser un poco eterno en cada ceniza de la muerte.

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