¿Cómo nace la creatividad? A veces surge del caos. Otras, del silencio. Y en ocasiones extraordinarias nace del aislamiento, la contemplación y el encuentro entre mentes brillantes.
Siempre me he preguntado cómo nace la música en la cabeza, cómo los sonidos se crean aún antes de existir y se plasman físicamente en algún instrumento musical. Hay anécdotas maravillosas sobre esto.
En febrero de 1968, un pequeño ashram en Rishikesh, India, se convirtió en uno de los lugares más creativos, místicos e influyentes de la historia del rock.
Hasta allí llegaron The Beatles, Donovan, Mike Love de The Beach Boys, la actriz Mia Farrow y su hermana menor, Prudence Farrow, para estudiar Meditación Trascendental bajo la guía del Maharishi Mahesh Yogi. Lo que parecía un retiro espiritual terminaría dando origen a algunas de las canciones más memorables.
Entre todos los asistentes, Prudence Farrow vivía una experiencia distinta. Con apenas 19 años, se entregó a la meditación con una intensidad obsesiva.
Mientras los demás alternaban las sesiones espirituales con conversaciones, caminatas y largas jornadas de composición, ella permanecía encerrada durante semanas en su cabaña, convencida de que podría alcanzar la iluminación antes que nadie.
Su aislamiento llegó a preocupar seriamente al grupo. El propio Maharishi pidió a John Lennon y George Harrison que intentaran convencerla de salir, comer y convivir con los demás.
De esa preocupación nació una canción inmortal. Para atraer nuevamente a Prudence hacia el mundo exterior, Lennon escribió “Dear Prudence”. Paradójicamente, Prudence no escuchó la canción hasta que apareció meses después en el White Album.
Pero la magia de Rishikesh no terminó ahí.
En las tardes compartidas entre los bungalows, Donovan enseñó a John Lennon una técnica de guitarra conocida como fingerpicking o claw-hammer, basada en un patrón de tres dedos.
Lennon quedó fascinado con ese estilo y lo utilizó inmediatamente para construir la delicada base acústica de “Dear Prudence” y también de “Julia”.
Al mismo tiempo, el ambiente espiritual del ashram, el sonido constante de los mantras y la influencia de la música india inspiraron a Donovan a escribir “Hurdy Gurdy Man”.
Para lograr ese efecto hipnótico incorporó una tambura, instrumento tradicional indio cuyo zumbido permanente fue posible gracias a un regalo de George Harrison, quien además colaboró escribiendo una estrofa completa para la canción… que sería eliminado en la grabación final.
Donovan escribió la canción para su antiguo mentor de guitarra, Mac MacLeod, quien había formado un trío llamado Hurdy Gurdy. La canción obliga a abrir la mente.
“Thrown like a star in my vast sleep
I opened my eyes to take a peek
To find that I was by the sea
Gazing with tranquilityTwas then when the hurdy-gurdy man
Came singing songs of love”(Arrojado como una estrella en mi vasto sueño,
abrí los ojos para echar un vistazo.
Descubrí que estaba junto al mar,
contemplándolo con serenidad.Fue entonces cuando el hombre de la zanfona
llegó cantando canciones de amor)
La creatividad rara vez aparece por accidente. A veces necesita silencio, introspección y el encuentro de personas capaces de inspirarse unas a otras.
¿La creatividad surge cuando encontramos respuestas, o cuando aprendemos a habitar las preguntas?
