La filmación del video “Sleep Now In The Fire” comenzó un día antes con la declaración de un político.

El 24 de enero de 2000, la Bolsa de Nueva York anunció ganancias récord y despidos, y al día siguiente el alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, decretó que Rage Against the Machine “no tocaría en Wall Street”.

El entonces alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, intentó impedir la grabación de un video musical de protesta en Wall Street al considerar que la banda no contaba con los permisos necesarios para utilizar la vía pública y que el evento podía alterar el orden y la seguridad en el distrito financiero.

Aunque los organizadores obtuvieron autorización federal para filmar en las escalinatas del Federal Hall National Memorial, no tenían permiso para tocar música en la calle, cuya jurisdicción correspondía a la policía de la ciudad.

Al día siguiente, la banda se instaló en las escaleras del Federal Hall. Michael Moore, el director del video, no tenía permiso de sonido ni autorización para filmar en la acera o la calle, pero eso no lo detuvo. Es decir, se trataba de sólo simular que tocaban en silencio

“Esto es lo que vamos a hacer hoy. Tenemos permiso para tocar en las escaleras federales. No tenemos permiso para tocar en las calles de la ciudad, pero estaremos en las escaleras federales. Pero no dejen de tocar, pase lo que pase”, le dijo Moore a la banda.

La grabación comenzó y Moore dio la señal para que la banda abandonara las escalinatas y se trasladara a la acera. La respuesta fue inmediata: un policía, visiblemente molesto, les ordenó regresar al lugar autorizado. La banda se negó. Entonces el agente desconectó las guitarras en plena grabación y esposó a Moore.

Antes de ser retirado, el cineasta alcanzó a lanzar una última instrucción que cambiaría por completo la escena: “¡Tomen la Bolsa de Nueva York!”. No estaba en el guion, pero bastó esa frase para desatar el caos.

Tom Morello, el guitarrista, recordó que todos salieron corriendo hacia el edificio de la Bolsa. Al llegar a la entrada, improvisó una escena digna de una sátira política:

“Vengo a tomar la Bolsa de Nueva York. ¿Es a la derecha o a la izquierda?”, preguntó al guardia de seguridad. La respuesta fue un botón de pánico, la llegada de la policía antidisturbios y el estruendo de las puertas cerrándose.

Lo habían logrado: paralizaron la Bolsa de Valores de Estados Unidos, símbolo del poder económico del imperio.

La canción “Sleep Now in the Fire” es una crítica frontal al modelo económico y político que, según la banda, ha prosperado a costa de la desigualdad, la guerra y la explotación.

Su letra denuncia la obsesión por el dinero, el legado del colonialismo, el papel del complejo militar-industrial en los conflictos armados y la influencia de los medios de comunicación para mantener a la sociedad pasiva frente a las injusticias.

El estribillo, “Sleep now in the fire” (Duerme ahora en el fuego), funciona como una metáfora irónica dirigida a quienes viven cómodamente mientras ignoran que esa prosperidad se sostiene sobre un sistema que alimenta la destrucción y el sufrimiento de otros.

“I am the Niña, the Pinta, the Santa Maria
The noose and the rapist, the fields overseer
The agents of orange, the priests of Hiroshima
The cost of my desire – sleep now in the fire”

(Yo soy la Niña, la Pinta, la Santa María,
la horca y el violador, el capataz de los campos,
los agentes del Agente Naranja, los sacerdotes de Hiroshima,
el precio de mi deseo… duerme ahora en el fuego)

Todavía faltaban veinte meses para que el humo cubriera Manhattan y las Torres Gemelas se convirtieran en el símbolo de un mundo que cambiaría para siempre. La historia siguió su curso, el siglo 21 se volvió más violento, más vigilado y desigual.

Pero, la rabia no envejece, sólo encontró nuevas razones para existir. Hoy más que nunca.

 

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